Entre los años 2001 y 2002, la Reserva Federal de Estados Unidos, bajó la tasa de interés de 6.5% anual a 1% anual. ¡Qué hacemos ahora, si ese 1% no nos cuadra para prestar?, se preguntaron entonces los banqueros.
- Oh, ya sé!, (pensó un experto en asuntos de bancos, de aquellos que siempre se creen que se lo saben todo)…Vamos a prestar dinero a una tasa más alta a un número mucho mayor de personas, a quienes casi nunca se les ha prestado por su baja solvencia. Prestaremos dinero para casas y esas mismas viviendas serán la garantía, porque en lugar de bajar de precio, seguirán subiendo y dan seguridad a nuestros bancos.
Así lo hicieron. Los bancos se llenaron de clientes; los primeros en llegar fueron los clientes “ninja”, es decir, clientes que no tienen ingreso fijo, no tienen propiedades ni empleos fijos…(son los clientes Subprime, por su baja solvencia. “Ninja” y “subprime” son dos palabritas que ahora están de moda)
Fue tanto el dinero que los bancos norteamericanos prestaron para viviendas que al final acudieron a bancos de Europa y de otros continentes a buscar más, para seguir prestando. Por eso es que se dice que otros bancos de otros países también están asustados.
Fue tanto su empeño por prestar, que a los “ninja” les prestaban una suma superior al precio de la casa en garantía. Con ese dinero de más, podían comprarse un carro, viajar o simplemente darse el gusto que hubieran querido.
En los primeros tiempos los “ninja” estaban pagando sus prestamos, pero a partir del año 2005, comienzan los primeros problemas grandes de la economía y los precios de las viviendas empienzan a bajar, lo que da origen a un frenón en el sector construcción que ya para el 2006 cae en un 40%.
Estamos hablando de un sector que mueve millones de empleos temporeros y los ninja son los más perjudicados, quienes a la vez tienen que pagar precios más altos por artículos de consumo masivo (alimentos, combustibles, servicios).
Ahí se da el gran problema, porque ahora, más que nunca antes, los ninja o los pobres se declaran insolventes, de una forma u otra, porque no tienen cómo seguir cumpliendo con el pago a los bancos por concepto de sus viviendas hipotecadas.
Primero, porque tendrían que pagar por viviendas que ahora cuestan casi el 50% menos de los precios que las obtuvieron, y en segundo lugar porque sus presupuestos mensuales no les alcanzan a causa de la inflación.
Los bancos quedaron entre la espada y la pared. No despojarían masivamente de sus casas a los ninja, porque sería provocar una revuelta social, y de haberlo hecho, tendrían que revenderlas a bajos precios y como quiera perderían.
A esto se añade el hecho de que la tasa de interés ha subido.
EL DESCUBRIMIENTO
En el año 2007, ya la gente que tenía ahorros a plazos fijos en esos bancos, empieza a descubrir con claridad que su dinero está en peligro, porque fue puesto en riesgo al ser prestado a clientes sin solvencia en tiempos de crisis (los ninja).
La desconfianza se apodera de los mercados y el gobierno de Estados Unidos, uno de los mayores responsables de la crisis (más adelante diremos por qué), empieza a entregar dinero a esos bancos, para que no quiebren, pero ha fracasado en su intento.
CAÍDA DE BANCOS
Los principales.(hay otros)
3 agosto 2007.- American Home Mortgage, décimo banco hipotecario de EE.UU.
11 julio 2008.- IndyMac Bank, el segundo banco hipotecario estadounidense.
15 septiembre 2008.- El banco de inversiones Lehman Brothers, el cuarto de EE.UU, se declara en quiebra tras 158 años en actividad.
25 Septiembre 2008. Banco Washington Mutual, se declara en quiebra.
LOS 700 MIL MILLONES DE DOLARES
El presidente George Busch, aunque tarde, ha dado la voz de alarma. Dijo que si el congreso no aprueba a su gobierno los 700 mil millones que le ha solictado, sería inevitable una caída mayor de la economía”.
Las invasión militar a Irak, rechazada por la mayor parte de la sociedad de Estados Unidos, ha costado a ese país cerca de 3 billones de dolares (3 millones de millones). De ahí que unos pocos economistas atribuyen en gran medida la actual crisis a la enorme cantidad de recursos invertidos en “Defensa”.
También, a los altos precios del petróleo generados por la especulación y a la propia desconfianza que provoca el gobierno norteamericano en los inversionistas.

















